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Extractor de humo para chimenea de leña: tipos, criterios de selección e instalación

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Extractor de humo para chimenea de leña: tipos, criterios de selección e instalación

Cuando una chimenea de leña dispersa humo al interior o presenta problemas de tiro, instalar un extractor de humo es una de las soluciones más eficaces para corregirlo sin afectar al rendimiento térmico. Su funcionamiento es análogo al de una campana extractora de cocina, aunque adaptado a las temperaturas y condiciones de combustión propias de una chimenea.

Quizá los extractores de humo para las chimeneas no sean tan populares como otros sistemas de ventilación mecánica del hogar. Sin embargo, las ventajas de su aplicación son numerosas y no están reñidas con, por ejemplo, que el tiro de la chimenea sea más o menos eficiente, ya que puede ser complementario el uso del mismo.

El principal enemigo de los usuarios de chimeneas es la dispersión del humo que se produce durante la combustión, tanto en la estancia donde se asienta el cuerpo de la chimenea, como en aquellas por las que pasa el tiro hasta la salida de humos de la vivienda. 

La dispersión del humo puede ser nocivo para la salud, especialmente para las personas con afecciones respiratorias. Además, es un importante foco de suciedad y olores dentro del hogar, por lo que se convierte en una gran incomodidad.

Finalmente, puede suceder que el tiro de la chimenea no sea el más adecuado, dando como resultado una mala circulación del aire que, a largo plazo, puede suponer unos costes elevados en concepto de reparaciones o mantenimiento.

Es aquí donde el extractor de humos para chimeneas cobra protagonismo, ya que su instalación es una de las mejores soluciones para cualquiera de estos escenarios negativos. 

Tipos de extractores de humo para chimeneas

Las tipologías de extractores de humo para chimeneas están fuertemente marcadas por su funcionamiento y la morfología de la chimenea.

Para una primera aproximación, podríamos categorizar los ventiladores si están motorizados o no. Por otra lado, también veremos cómo cada situación marcará unas necesidades.

Estos son los tres tipos  de extractores de humo para chimeneas más comunes:

  • Extractor de humo con ventilador: se trata de un extractor con un motor eléctrico como el que podríamos tener en la campana extractora de la cocina. Aunque, como es obvio, tienen unas características que los diferencian, el principio es el mismo: aspirar o succionar el humo para conseguir así la evacuación del mismo por la chimenea.
  • Extractor dinámico no motorizado: no necesita de un motor eléctrico para realizar su función. También se les pueden llamar “dinámico”, ya que se valen de la fuerza del aire para mover sus aspas. No requiere de mecanismos externos, pero está condicionado a unas circunstancias concretas para que sea efectivo.
  • Extractor de humo estático: no cuenta ni con aspas ni sistema de ventilación eléctrico. En esta tipología se engloban muchos otros dispositivos, que no son más que prolongaciones de la salida de humos y que bloquean la acción del aire (para que no vuelva el humo al conducto) y facilitar su salida al exterior. 

Sea cual sea el tipo de extractor de humo para chimeneas, debe hacer las funciones de lo que se conoce técnicamente como “sombrerete”. Este elemento, que a veces resulta meramente decorativo, realiza diferentes funciones como evitar la entrada de lluvia (u otros elementos), que ese agua acumule hollín en el cuerpo de la chimenea y, especialmente, que imposibilite la realización de nidos de aves. 

¿Es necesario contar con un extractor de humo en la chimenea?

Es difícil responder a esta pregunta con una conclusión rotunda, ya que todo dependerá de las particularidades de cada situación. De todas formas, nunca estará de más contar con este complemento para hacer más eficiente nuestra chimenea. 

A continuación, entraremos más en detalle en algunos casos donde las circunstancias pueden requerir una u otra solución. 

En primer lugar, hablemos del aislamiento. Si una chimenea no cuenta con el aislamiento adecuado, habrá problemas tanto de filtraciones de humo como de eficiencia (gastaremos más combustible y la chimenea calentará menos). Gracias a la instalación de cualquier complemento (esté motorizado o no), la eficiencia aumentará.

El viento y el tiro de la chimenea son otras dos claves. Evidentemente, si la casa está en una zona de mucho viento, o el tiro no es el más óptimo, la mejor solución será aplicarle a la chimenea un extractor de humo con un ventilador eléctrico

Como nota final, en cualquier escenario, el extractor de humo para chimeneas servirá para mejorar su funcionamiento y mejorar su rendimiento. 

¿Qué cualidades debe reunir un buen extractor de humo?

Para responder esta pregunta, nos centraremos únicamente en el caso de los extractores de humo de tipo eléctrico (también conocidos como motorizados, con ventilador o aspiradores).

En primer lugar, debido a las temperaturas que se generan dentro de la chimenea por la combustión, el humo que asciende por el tiro puede alcanzar unos registros muy altos. Lo normal es que los extractores toleren temperaturas de unos 250° o 300°.

Si la instalación de la chimenea es correcta y la aplicación del extractor adecuada, no intervendrá nunca en la reducción del calor generado, si no del exceso de humo. Asimismo, un buen extractor contribuirá a reducir fácilmente la cantidad de hollín que se acumula en la propia chimenea y en el tiro.

Otras dos cualidades a tener en cuenta es el ruido y la reducción del gasto excesivo. Por eso, es óptimo apostar por aparatos silenciosos y de bajo consumo

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es necesario instalar un extractor de humo motorizado en lugar de uno estático o dinámico?

El extractor motorizado es la solución más adecuada cuando la vivienda está en una zona de viento intenso o cuando el tiro de la chimenea no es óptimo, ya que la fuerza del motor compensa esas condiciones desfavorables. El extractor dinámico no motorizado depende de la fuerza del aire para mover sus aspas, por lo que su eficacia está condicionada a unas circunstancias concretas. El estático, al ser una prolongación del conducto de salida, no aporta capacidad de extracción activa.

¿A qué temperaturas trabaja un extractor de humo para chimenea y qué implica para la selección del equipo?

El humo que asciende por el tiro de una chimenea de leña puede alcanzar entre 250 °C y 300 °C, por lo que el extractor debe tolerar ese rango térmico. Un equipo que no soporte esas temperaturas puede deteriorarse y comprometer la evacuación de humos. Esta tolerancia térmica es uno de los criterios técnicos determinantes en la especificación del extractor motorizado.

 ¿Un extractor de humo para chimenea reduce el calor generado por la combustión?

No. Si la instalación es correcta y el extractor está bien dimensionado, su función es evacuar el exceso de humo y reducir el hollín acumulado en el conducto, sin intervenir en el calor generado. Además, optar por un equipo silencioso y de bajo consumo permite cumplir esa función sin penalizar el rendimiento térmico ni incrementar el gasto eléctrico.