Medidas de ahorro energético; la ventilación en los edificios de consumo casi nulo EECN

Medidas de ahorro energético; la ventilación en los edificios de consumo casi nulo EECN

En los próximos años la implantación de las obligaciones normativas establecidas en la Directiva Europea de Eficiencia energética en los edificios nos obligará a tomar medidas de ahorro energético y a mejorar la eficiencia energética de nuestros sistemas de climatización con el fin de reducir las emisiones de gases efecto invernadero.

A partir del año 2020 nuestros edificios deberán ser edificios de consumo de energía casi nulo, también llamados, EECN o nZEB (Nearly Zero Energy Buildings) lo que obligará a que todos los agentes implicados en el proceso de diseño, construcción, gestión y mantenimiento de los edificios se adapten a una transición energética de enorme trascendencia.

Pero ¿estamos preparados para la implantación de los nZEB?

Hacia los edificios herméticos, eficientes y de bajo consumo

A pesar de los avances tecnológicos producidos en las últimas décadas, lo cierto es que la edificación continúa siendo responsable de un elevado porcentaje del consumo energético europeo y además, dentro de este porcentaje, los sistemas de climatización de las viviendas representan el principal factor del consumo de energía.

Nuestros sistemas de iluminación, calefacción, refrigeración, ventilación… son cada vez más eficientes y automatizados permitiéndonos alcanzar unos niveles elevados de confort y al mismo tiempo, optimizar el consumo y ahorrar energía. Sin embargo, nuestros usos y costumbres nos conducen a realizar un uso inadecuado de estos sistemas provocando ineficiencias y elevados e innecesarios consumos de energía.

Los llamados edificios de consumo de energía casi nulo, definidos como edificios de muy alta eficiencia energética y una cantidad de energía requerida muy baja o casi nula, se desarrollan mediante estrategias de diseño pasivo. Se trata de edificios que aprovechan los recursos naturales (luz solar, orientación, etc.) con el fin de reducir al máximo la demanda de calefacción en invierno y la demanda de refrigeración en verano, incorporando además sistemas de ventilación mecánica que permitan disponer de una óptima calidad del aire interior ante la hermeticidad de su diseño.

Nos encontramos ante un tipo de edificios que nos proporcionan una temperatura, humedad y calidad del aire idóneos para disfrutar de un ambiente confortable durante todo el año. Son edificios herméticos que renuevan el aire con sistemas de ventilación con recuperación de calor que evitan pérdidas de calor y actúan como el pulmón de la vivienda… Pero para que todas estas condiciones se cumplan, los usuarios debemos adaptarnos a esta nueva experiencia que implicará un cambio en nuestra forma de vida y en nuestros patrones de comportamiento.

La ventilación y el papel del usuario hacia el consumo mínimo de energía

En esta nueva etapa, los usuarios deben desempeñar un papel fundamental y activo para lograr la máxima eficacia en las medidas de ahorro de energía. Y en este sentido, debemos ser conocedores de las nuevas tecnologías que el mercado pone a nuestro alcance y al mismo tiempo ser conscientes de cómo nuestros hábitos influyen en el consumo de energía en el hogar.

Por ejemplo, los sistemas de ventilación mecánica que incorporan los edificios de consumo de energía casi nulo influyen directamente en el nivel de confort y salubridad de la vivienda, pero también en el coste energético. Mediante la utilización de estos sistemas se recupera parte de la energía del aire climatizado a través del recuperador de calor permitiéndonos disfrutar de una adecuada temperatura del aire y reduciendo el nivel de contaminantes. En definitiva, los usuarios disfrutan de un elevado nivel de confort y un mayor bienestar optimizando el consumo energético.

Por el contrario, en los edificios convencionales, utilizamos la ventilación natural como medio de renovación del aire interior lo que origina cambios de temperatura en el interior de la vivienda. Estas variaciones de temperatura nos obligan a utilizar sistemas de calefacción en invierno o sistemas de aire acondicionado en verano lo que repercute directamente en un mayor gasto energético.

Además, la entrada de contaminantes del aire exterior incide directamente en la calidad del aire interior y por tanto en los niveles de salubridad de nuestro entorno.

Por tanto, debemos ser conscientes de que la incorporación de tecnologías para la climatización de nuestras viviendas no debe ser vista como un simple “gasto” ya que, en ocasiones, nuestros métodos y hábitos diarios pueden ocasionar, aunque de forma inconsciente, incrementos del consumo energético y por tanto mayor gasto en nuestra factura energética.

Así, la ventilación mecánica se convertirá en una de las más importantes medidas de ahorro energético en la vivienda del futuro ya que nos permitirá disfrutar de todas las ventajas de la ventilación natural (aire renovado y limpio de contaminantes exteriores) sin el gasto que ocasiona nuestra costumbre tradicional de ventilar y que a menudo genera temperaturas desiguales, ruido, polvo, corrientes de aire y otros inconvenientes que además, repercutirán en nuestra salud,  nuestro confort y nuestro consumo de energía.

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