El Blog de la ventilación eficiente

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Ventilación y eficiencia energética

Publicado por S&P el Mar 23, 2020
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Como ya hemos expuesto en otras ocasiones, la eficiencia energética establece la que debe ser la relación energética óptima entre las necesidades de la edificación (iluminación, ventilación o climatización) y la energía necesaria para satisfacerlas. En el caso de los sistemas de ventilación, la relación entre la inversión inicial y el retorno económico a través del ahorro energético producido es especialmente destacable.

En el documento básico DB HS3 del Código Técnico de la Edificación, podemos leer que Las viviendas deben disponer de un sistema general de ventilación que puede ser híbrida o mecánica. Proponemos un análisis de los sistemas de ventilación mecánica más extendidos en relación a su impacto en la eficiencia energética.

Demanda energética. ¿Cómo influye la ventilación en el consumo energético?

Las condiciones de temperatura y humedad de los interiores de las edificaciones vienen definidas según condiciones de uso y tipo de edificio en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios.

La energía que necesitaremos para mantener dichos espacios dentro de esos parámetros es lo que llamamos demanda energética del edificio para su acondicionamiento térmico

Sistemas de ventilación para la eficiencia energética

Actualmente los patrones de referencia a nivel de diseño de los edificios y sus instalaciones, están dirigidos a la creación de Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN). Para obtenerlos se deben implementar, en primer lugar, las estrategias pasivas (orientación del edificio, aislamiento térmico de la envolvente) que conlleven la reducción de la demanda térmica y energética y que al mismo tiempo favorezcan la obtención de unas adecuadas condiciones de confort interior.

En esta coyuntura, al contrario de lo que podría parecer en una primera aproximación, los sistemas de ventilación natural (simplemente la apertura de ventanas) no permiten realizar un adecuado control sobre la entrada de aire exterior, siendo imposible conocer si los caudales de ventilación son inferiores o superiores a los realmente necesarios para garantizar las necesidades del ambiente interior. Un caudal de aire insuficiente provocará la insalubridad del ambiente interior, mientras que un caudal excesivo comportará un impacto energético elevado, anulando al mismo tiempo los esfuerzos llevados a cabo por las otras estrategias bioclimáticas y de aislamiento.

Dicho esto, resulta clave poder controlar la introducción del aire exterior. De esta manera, podemos asegurar la calidad del aire interior y controlar el consumo de energía necesario para la climatización. Cuando la aplicación de las estrategias pasivas no es suficiente, la mejor opción serán los sistemas de ventilación mecánicos, que garantizan la necesaria renovación de aire y el confort interior bajo un estándar exigente en cuanto a la eficiencia energética

Sistemas mecánicos de ventilación de simple flujo

Estos sistemas se pueden clasificar en sistemas de ventilación de simple flujo mediante depresión y SF mediante sobrepresión (también ventilación positiva). Los primeros son los más extendidos, ya que permiten un mejor control de la distribución de los flujos de aire, y además garantizan cumplimiento de mínimos con las normativas vigentes en la mayoría de los países de la UE.

En estos sistemas, la extracción de aire viciado interior se realizar mediante un grupo de extracción o extractor de muy bajo consumo conectado a las bocas o rejillas de extracción mediante una red de conductos.

Como consecuencia de la depresión generada en el interior de la vivienda se produce la entrada de aire exterior a través de rejillas practicadas en cerramiento o fachada. Este sistema de ventilación no dispone de filtros por lo que el aire exterior accede al interior de la vivienda con la misma concentración de partículas existente en el exterior y a la misma temperatura.

A nivel de regulación, estos sistemas pueden disponer de elementos fijos de regulación del caudal (bocas y elementos autorregulables) o disponer de elementos de control y regulación más precisos como detectores de humedad, de presión o de dióxido de carbono, que permitirán ajustar los caudales de a la demanda de cada momento, suponiendo un ahorro en climatización y una mejora de la eficiencia energética de la vivienda. 

Sin embargo, el aire exterior introducido puede no estar a la temperatura interior deseada, lo que va a derivar en un mayor coste energético para su acondicionamiento, ya sea para calefactarlo o para refrigerarlo.

Sistemas de ventilación de alta eficiencia o doble flujo

Estos sistemas suponen una mejora sustancial sobre el sistema anterior, aunque el principio de funcionamiento a nivel ventilación sea el mismo: toma de aire limpio del exterior y extracción de aire viciado del interior.

En este caso, el sistema de extracción va a captar el aire preferiblemente en las zonas más húmedas, mientras que la introducción de aire limpio, tras su filtrado para eliminar impurezas, se realizará a través de los espacios secos. El aire del exterior, antes de ser introducido al ambiente interior, pasa por un recuperador de calor, en el que se produce la transferencia térmica con el aire interior, que ya se encontraba acondicionado a la temperatura deseada en el interior.

Esta estrategia garantiza la ventilación y minimiza enormemente la demanda energética para la climatización interior, siendo un sistema de alta eficiencia energética. 

La estanqueidad del conjunto de la edificación es fundamental para el buen funcionamiento de los sistemas de ventilación en general, de manera que es ideal para un espacio en el que buscamos un alto rendimiento energético, como ocurre cuando nos situamos dentro de la metodología Passivhaus. Se estima que en un edificio Passivhaus con un sistema de ventilación de este tipo alcanza hasta una tasa del 90% de eficiencia energética en climatización.

Hacia una ventilación eficiente

Los sistemas de ventilación, además de obligatorios (como se desprende de la normativa que citábamos al comienzo de este artículo), son fundamentales en edificación desde el año 2020, ya que figuran entre las medidas que ya debemos aplicar para adaptarnos a la nueva realidad de los ECCN.

Los sistemas de ventilación mecánicos, y en especial los de doble flujo son el presente de las nuevas edificaciones, debido a su contribución a la eficiencia energética, el confort de los espacios interiores y la salud de los ocupantes.

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