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Sistemas de ventilación en aulas

Publicado por S&P el Nov 04, 2021
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El SARS-CoV-2 o COVID-19 ha presentado tasas de contagio relativamente baja en menores de 19 años en comparación al resto de la población. Sin embargo, se han reportado casos graves y muertes infantiles por esta enfermedad, por lo que debemos prestar atención sobre el potencial de contagio que tienen las aulas de clases.

La OMS señala de manera oficial 3 mecanismos de contagio del COVID-19

  • Contacto directo, dado por contacto físico entre una persona infectada y un huésped susceptible.
  • Contacto indirecto, cuando una persona entra en contacto con un objeto o superficie infectada.
  • Por gotas respiratorias, situación que ocurre cuando una persona infectada dispersa gotas al hablar, estornudar y/o toser y estas alcanzan un potencial huésped.

Pero existen nuevos estudios que muestran otro mecanismo de contagio: transmisión aérea o por aerosol. Se trata de partículas con tamaño menor a 5 micrones y que están compuestos por una mayor cantidad de organismos y material seco que de agua. Tuberculosis, Sarampión e Influenza, son ejemplos de patógenos que pueden ser contagiados vía transmisión aérea.

Calidad del aire interior y el rol en la transmisión de enfermedades

El Centro para Control y Prevención de Enfermedades de Estado Unidos (CDC) señala que existen ejemplos documentados que indican que el virus COVID-19 pudo haber sido transmitido a largas distancias y tiempos (Scientific Brief: SARS-CoV-2 and Potential Airborne Transmission”, Reseña científica. 5 de octubre de 2020). Estos acontecimientos ocurrieron en lugares donde había presencia de una o más personas infectadas emitiendo gotas respiratorias por tiempos mayores a 30 minutos o incluso horas, en espacios cerrados. Dada situaciones y estudios parecidos a este, la OMS indica que no se puede descartar situaciones de contagio por aerosoles en lugares cerrados y llenos de gente, con sistemas de ventilación deficientes o nulos.

Una forma de controlar la calidad del aire en aulas es mediante sensores de CO2. Una mayor cantidad de CO2 en el aire no hace más fuerte o mas débil a virus como el COVID-19, pero una alta concentración de este nos es un indicador de una mala ventilación. Recomendaciones internacionales indican que la concentración de CO2 no debe exceder los 700 ppm o unos 300 ppm por sobre el nivel base del aire exterior.

Para conseguir niveles de ventilación óptimos, la Guía Harvard para la ventilación de aulas recomienda al menos 5 renovaciones hora para 25 estudiantes por cada 100 metros cuadrados. Otro cálculo que se puede hacer y que es recomendado en esta misma guía, es considerar 14 litros por segundo por persona (el doble del estándar ASHRAE 62.1). Esto sería así:

Renovación hora = litros por persona y segundo * número personas * 3600 segundos/hora * 0,001m3/litro / volumen sala en m3

No se debe olvidar que es tan importante la ventilación controlando los volúmenes de CO2 y/o con los caudales y renovaciones recomendadas, como lo es el diseño de los sistemas de ventilación. La inyección de aire debe efectuarse evitando que el flujo de aire impacte directamente a las personas. Se debe implementar además filtros para la captura de material particulado proveniente del exterior. En cuanto a las tomas de aire, estas deben ser ubicadas de tal manera de evitar la existencia de zonas muertas donde el aire no sea renovado.

La humedad y la temperatura ambiental es otra forma de prevenir contagios de enfermedades. La literatura nos señala que una humedad relativa entre el 40% y 60% es la más desfavorable para supervivencia de microrganismos (“Academic Research to Support Facility Guidelines Institute & ANSI/ASHRAE/ASHE Standard 170”. ASHRAE Research Project CO-RP3. Atlanta: ASHRAE).

umedades por debajo de este 40% se asocian a factores que incrementan las infecciones, debido a que si esto se acompaña con temperaturas lo suficientemente altas, se facilita la desecación de las gotas respiratorias de mayor tamaño, dando paso a aerosoles  que se mantienen durante mayor tiempo en el aire. Tanto la humedad relativa como la temperatura son factores que pueden controlados con sensores y sistemas de ventilación.

Recomendaciones para la prevención de contagios

Aunque aún está el estudio el contagio de COVID-19 por medio de aerosoles, los sistemas de distribución de aire, filtración y ventilación tienen el potencial de limitar la transmisión de diversos patógeno y, por lo tanto, romper la cadena de infección. Mantener las aulas ventiladas, idealmente con sistemas de ventilación forzada, diseñándolos de manera eficiente evitando zonas sin renovación de aire, evitando renovaciones horas excesivas que afecten el confort y manteniendo la humedad relativa, temperatura ambiente y concentración de CO2 en niveles óptimos ayudarán a mitigar los riesgos de contagios de diversos patógenos y una mayor seguridad en este ámbito en las aulas.

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