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Efectos del CO2 en la contaminación del aire interior y en la salud

Publicado por S&P el Dec 24, 2018
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El CO2 o dióxido de carbono es un gas incoloro e inodoro cuyo origen puede estar tanto en fuentes naturales como en la propia actividad humana. Sus consecuencias son muy importantes tanto en la calidad del aire interior que respiramos como en la contaminación atmosférica y la emisión de gases efecto invernadero.

En realidad el CO2 no es un gas realmente tóxico para las personas. En concentraciones normales los seres vivos lo exhalan en su respiración y se encuentra de forma natural en el ambiente. Aun así puede llegar a ser un gran indicador de la calidad del aire que respiramos.

Efectos del CO2 para la salud

Con respecto a los efectos del CO2 en la contaminación del aire interior y sus consecuencias para la salud está demostrado que, aunque la principal fuente de dióxido de carbono en ambientes interiores es la respiración humana, pueden darse altas concentraciones de este a causa de diversos factores tales como los elevados niveles de CO2 procedentes del aire exterior, elevados niveles de ocupación humana en una estancia o recinto, mala ventilación, etc.

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Normativa vigente sobre CO2

La actual normativa vigente y diversos documentos como la NTP 742 (Notas Técnicas de Prevención) sobre “Ventilación General de los Edificios” recoge la categorización de la calidad del aire interior en función del nivel de dióxido de carbono permitido en un recinto, método que tradicionalmente se ha venido utilizando para el establecimiento de los estándares de ventilación cuando la contaminación es debida casi exclusivamente a los ocupantes y su actividad y en recintos donde no está permitido fumar.

Categorías del aire según los niveles de CO2

Está categorización identifica el aire de mala calidad a partir de 1200 ppm (partes por millón) considerados como el nivel máximo recomendado de CO2 en ambientes interiores:

  • Hasta 350 ppm: calidad de aire interior alta
  • Entre 350 y 500 ppm: calidad de aire interior buena
  • Entre 500 y 800 ppm: calidad de aire interior moderada
  • Entre 800 y 1200 ppm: calidad de aire interior baja
  • Nivel superior a 1200 ppm: calidad de aire interior mala

Medidores de CO2 con sistemas DCV

Una de las medidas más eficaces para prevenir situaciones de elevadas concentraciones de CO2 en el ambiente interior y, por tanto, una deficiente calidad del aire interior, será la de instalar medidores de CO2 o sensores inteligentes que, conectados a un sistema de demanda controlada de ventilación, también llamado DCV, favorecen una atmósfera saludable y de elevado confort.

Estos sistemas de demanda controlada de ventilación utilizan dispositivos inteligentes como controladores de velocidad, sensores de movimiento o sensores de CO2, para identificar las necesidades de ventilación de las estancias interiores, modulando la ventilación a la demanda teniendo en cuenta, además, que en una misma edificación, las necesidades de ventilación en las diferentes zonas pueden variar a causa de parámetros como la ocupación, las concentraciones de C02 o la concentración de olores, humedad o gases.

Así, cada zona debe incorporar los sensores y elementos inteligentes más adecuados para evaluar las necesidades de ventilación y en el caso de los sensores de CO2 y su estrecha relación con el grado de ocupación humana en una estancia, este será el parámetro utilizado en la ventilación para lograr una buena calidad del aire interior.

Tipos de instalaciones de medidores de CO2

En función del tipo de instalación diferenciaremos entre:

  • Sistemas monozona: cuando el espacio a ventilar está compuesto por una sola área abierta, sin divisiones y que depende de un parámetro de control común a la zona. El modo de funcionamiento del sensor de CO2 es muy sencillo en este tipo de sistemas; en función del aforo del espacio controlado, el sensor capta los niveles de dióxido de carbono y envía una orden a la caja de control del sistema y este a su vez envía la orden al ventilador que aspira el CO2 del local controlando de esta forma que los niveles sean los adecuados en todo momento.
  • Sistemas multizona: cuando el espacio a ventilar está compuesto por varias áreas compartimentadas que requieren tratamientos de ventilación individualizados. Este tipo de sistemas es recomendable cuando la ventilación es común para toda la edificación y la extracción tanto de CO2 como de compuestos orgánicos volátiles (VOC) o de humedad relativa se realiza a través de las estancias húmedas como cocinas y baños.

Qué tener en cuenta al instalar sensores de CO2

Por último, pero no menos importante, habrá que tener en cuenta una serie de consideraciones a la hora de instalar los sensores de CO2 tales como:

  • Evitar determinadas ubicaciones como aquellos lugares en los que las personas puedan respirar directamente sobre el sensor. Esto es cerca de entradas, conductos de escape o puertas.
  • Siempre que sea posible, optar por los sensores de montaje de pared y no por los de montaje de conducto. Los montajes de pared ofrecen información más precisa sobre la efectividad del sistema de ventilación.
  • En el caso de instalar sensores de montaje de conducto deberán instalarse lo más cerca posible del espacio ocupado y con un acceso fácil para realizar las tareas de mantenimiento. En sistemas de una única zona estos son los más aconsejables.
  • Los sensores de montaje de pared deberán colocarse entre 1 a 1,8 metros sobre el nivel del suelo.

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