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Síndrome del edificio enfermo: ejemplos y medidas de prevención

Publicado por S&P el Feb 25, 2019
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La salud y el bienestar de las personas son aspectos de vital importancia en el actual diseño de edificios, tanto en el ámbito residencial como el terciario. Esto es así desde que, hace ya unas décadas, se comenzara a hablar del Síndrome del Edificio Enfermo.

Este concepto se refiere una serie síntomas relacionados con la salud experimentados por los habitantes de ciertos edificios originados o estimulados por diversas causas como la mala ventilación, la descompensación de temperaturas o las cargas iónicas y electromagnéticas entre otras. Actualmente, se calcula que alrededor del 30% de los edificios de oficinas podrían estar afectados por problemas de este tipo y que, entre el 10 y 30% de los ocupantes de los mismos, podrían sufrir efectos en la salud relacionados con la mala calidad del aire interior en sus lugares de trabajo. También el rendimiento y la productividad laboral se relacionan directamente con este fenómeno. De hecho, se estima que el Síndrome del Edificio Enfermo puede llegar a disminuir el rendimiento de las personas en torno a un 25% y reducir un 10% la productividad anual

Tipos de edificios enfermos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) diferencia entre dos tipos distintos de edificios enfermos; los denominados edificios temporalmente enfermos, donde incluye edificios nuevos o de reciente remodelación en los que los síntomas disminuyen y desaparecen con el tiempo; y los llamados edificios permanentemente enfermos cuando los síntomas persisten, a menudo durante años, a pesar de haberse tomado medidas para solucionar los problemas.

Ejemplos de edificios enfermos en España

Aunque a priori se pueda identificar el término “edificio enfermo” con construcciones antiguas, nada más lejos de la realidad. De hecho, el mayor número de edificios identificados bajo esta denominación se corresponden con construcciones relativamente modernas y herméticas y con un alto grado de tecnificación.

La Torre Agbar

En España existen varios ejemplos de edificios enfermos, algunos de ellos muy significativos como la Torre Agbar ubicada en Barcelona, un icono de la arquitectura moderna, con más de 30.000 m2 dedicados a albergar oficinas y donde en el año 2007 se identificaron varios casos de lipoatrofia semicircular, un trastorno que afecta sobre todo a las mujeres y que se caracteriza por la pérdida de tejido graso bajo la piel en forma de semicírculos y que aparece sobre todo en los muslos y en los glúteos.

Torre Agbar de Barcelona

Edificio de Gas Natural

Pero este no fue el único caso identificado en Barcelona. El mismo año, 2007, el edificio sede central de la compañía Gas Natural situado en la Barceloneta fue desalojado ante la detección de varios casos de lipoatrofia entre sus trabajadores. En aquel momento, esta dolencia se relacionó con la electricidad estática que se creaba debajo de las mesas entre otros factores, por lo que la compañía decidió como primera medida, reforzar las tomas de tierra de las mesas de los 1.000 empleados de la compañía e instalar una serie de humidificadores en la empresa para impedir que el ambiente estuviera seco, otro de los factores relacionados como posible origen de la lipoatrofia.

Edificio de Gas Natural de Barcelona

La Ciudad de la Justicia de Málaga

También la Ciudad de la Justicia de Málaga, el mayor inmueble administrativo de Andalucía inaugurado en 2007, el edificio de Telefónica en Madrid o la sede de las Juntas Generales de Guipúzcoa ubicada en el Parque Tecnológico de Miramón de Donostia-San Sebastian se relacionaron en su día con diversos casos de lipoatrofia o con síntomas generalizados de irritación ocular, sequedad de las vías respiratorias, dolores de cabeza o sensación de ahogo, entre otros.

Ciudad de la Justicia de Málaga

Cómo prevenir el Síndrome del Edificio Enfermo

Al estimarse como diversas las causas que pueden provocar que un edificio se considere dentro de la categoría de “edificio enfermo”, serán varios los ámbitos en los que habrá que actuar para prevenir y mantener el inmueble en las condiciones adecuadas de habitabilidad y salubridad.

Las principales medidas de prevención que será conveniente tener en cuenta serán:

  • Utilizar los sistemas de climatización y ventilación eficientes y adecuados en cuanto a su diseño e instalación, realizando las labores de limpieza y mantenimiento, garantizando de esta forma una correcta renovación del aire.
  • En cuanto al aporte mínimo de aire, el estándar ASHRAE 62-1989 propone para obtener una calidad del aire interior aceptable una serie de aportes mínimos de aire fresco. Estos valores pretenden mantener el CO2 y otros contaminantes dentro de un adecuado margen de seguridad en función de una variabilidad en el tipo de espacios interiores, presuponiendo en la mayoría de los casos que la contaminación producida es proporcional al número de personas que los ocupan. Así para una oficina se recomienda un aporte mínimo por persona de 10 L/seg (cerca de 35 m3 /h) y para una sala de fumadores este valor debe aumentarse hasta 30 L/seg por persona.
  • Mantener una temperatura y humedad relativa adecuadas en el ambiente. Una temperatura entre 21 y 24ºC y una humedad relativa entre el 30 y el 50% serán valores razonables para el espacio interior.
  • Utilizar una iluminación adecuada a las necesidades del edificio evitando en la medida de lo posible exceso de brillo y destellos causantes de estrés visual generador de irritación de ojos y dolores de cabeza. Además, el uso prolongado de pantallas de visualización requerirá una iluminación particularmente bien diseñada.
  • Mantener el nivel de ruido ambiental por debajo del límite recomendado de 50 dB (según la NTP503 del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) ya que valores superiores pueden ser origen de fatigas.
  • Limpiar regularmente moquetas y otras superficies que puedan acumular sustancias contaminantes o que puedan retenerlos eléctricamente, sustituyendo aquellos materiales en el caso de que sea necesario por otros más neutros desde el punto de vista electrostático.
  • Controlar el uso de productos químicos contaminantes para la limpieza e incluso el uso de impresoras
  • Mantener durante las horas de trabajo una higiene postural que nos ayude a evitar posibles traumatismos o alteraciones provocadas por una mala postura.

Con estas medidas se conseguirá mantener unas condiciones aceptables de salubridad y confort térmico en cualquier edificio evitando así posibles enfermedades y molestias relacionadas con el síndrome del edificio enfermo.

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