Causas de la contaminación del aire interior; medidas de control

Causas de la contaminación del aire interior; medidas de control

Cada vez con más frecuencia oímos hablar acerca de los niveles de contaminación del aire que respiramos en nuestras ciudades. Y es que, a finales del pasado año, fueron seis las ciudades españolas que superaron los límites recomendados para la salud en cuanto a niveles máximos de dióxido de nitrógeno. Además, otras dieciocho superaron el límite de partículas en suspensión establecidos en 40 microgramos por metro cúbico.

Esta contaminación atmosférica es consecuencia directa de las emisiones al aire de los gases y partículas derivadas de la actividad humana, tanto social como económica, y de fuentes naturales. Según los expertos, con la tendencia actual en la que se reducen los niveles de lluvia a causa del cambio climático, esta situación empeorará.

Entre los contaminantes atmosféricos con distinta repercusión en la atmósfera, se encuentran el dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NO2, NOx), el monóxido de carbono (CO), el ozono (O3), el material particulado (incluyendo metales, compuestos orgánicos e inorgánicos secundarios) y un elevado número de compuestos orgánicos volátiles (COV) que inciden directamente en nuestra calidad de vida y en nuestro medio ambiente.

Pero… ¿Qué sucede con la calidad del aire interior? Al igual que el aire exterior, el aire interior contiene una compleja y variable mezcla de contaminantes (sustancias químicas, alérgenos y microbios) procedentes de diferentes fuentes.

Fuentes de contaminación del aire interior

A la hora de establecer las fuentes principales de contaminación del aire interior es importante aclarar que, cuando nos referimos al concepto de aire interior nos referimos a todos aquellos ambientes no industriales, es decir, edificios residenciales, de oficinas, edificios públicos como hospitales, colegios, restaurantes, teatros, etc. en los que no se realiza ninguna actividad ni producción industrial.

Esta diferenciación es fundamental ya que, en cualquier entorno industrial las fuentes y tipos de contaminantes tendrán una procedencia relacionada con la actividad industrial que realicen y los niveles de contaminación serán por regla general superiores  y requerirán  sistemas de ventilación industriales específicos.

Con respecto a los contaminantes del aire interior, podemos decir que, aunque algunos de ellos proceden de la contaminación atmosférica exterior, lo cierto es que, la mayoría se liberan dentro del propio edificio. De hecho, se estima que el aire interior está de media entre 2 y 5 veces más contaminado que el aire exterior.

Contrariamente a lo que se piensa, la EPA (Environmental Protection Agency) estima que las personas sufren el 72% de la exposición a los contaminantes químicos cuando están en espacios interiores.

Existen diversos tipos de contaminantes del aire interior. Por un lado, los contaminantes químicos como los compuestos orgánicos volátiles (COV), el dióxido de carbono o el monóxido de carbono, entre otros, que pueden ser emitidos tanto por fuentes de origen humano como por fuentes naturales, y por otro lado los contaminantes biológicos que pueden tener su origen en un deficiente mantenimiento de los sistemas de climatización, aire acondicionado y ventilación (humidificadores, torres de refrigeración, etc..) y que también pueden tener origen en la actividad humana.

Como resumen, consideraremos como principales fuentes de todos estos contaminantes (químicos y biológicos) del aire interior los siguientes:

  • Las propias personas y animales que producimos de modo natural dióxido de carbono vapor de agua, partículas y aerosoles biológicos.
  • Productos del hogar que liberan sustancias químicas al aire, por ejemplo, los productos de limpieza, los productos para el mantenimiento de los suelos, las tapicerías y la ropa de hogar, los ambientadores, etc.
  • Mobiliario y materiales utilizados en la construcción de los edificios como algunos tipos de aislantes, sellantes, pinturas, etc.
  • Humo del tabaco; se han identificado varios millares de componentes diferentes del humo del tabaco entre los que destacan la nicotina, nitrosaminas, HPA, CO, CO2, NOx, acroleína, formaldehído y cianuro de hidrógeno.
  • Productos procedentes de combustiones: cualquier aparato de combustión mal ventilado o con un mantenimiento deficiente puede convertirse en una fuente de contaminación del aire interior ya que, por ejemplo, estufas, cocinas, secadoras, refrigeradores y calentadores de queroseno o gas no ventilados emiten cantidades importantes de CO, CO2, NOx, SO2, partículas y formaldehído.
  • Sistemas e instalaciones de climatización con un deficiente mantenimiento.
  • Gases como el radón que se encuentra de forma natural y puede penetrar en los edificios.

Además de todas las fuentes contaminantes mencionadas, muchos compuestos orgánicos volátiles (COV) procedentes de las emanaciones corporales y de otras fuentes (productos de limpieza, perfumes, aerosoles, etc. ) pueden llegar a reaccionar con el ozono que se encuentra a nivel del suelo, dando lugar a contaminantes secundarios.

Medidas de control de la calidad del aire interior

Dado que nuestra salud dependerá en gran medida del ambiente en el que vivimos y en el que trabajamos, el control de la calidad del aire interior se hace cada vez más necesario bien a través del control de las fuentes de contaminación cuando nos sea posible, o bien con la implantación de medidas que nos permitan asegurar una calidad del aire óptima.

Algunas de estas medidas pueden ser:

  • Utilizar sistemas de ventilación mecánica controlada; este tipo de sistemas, recomendados por la normativa actual, nos permitirán optimizar la ventilación de nuestras viviendas minimizando además las pérdidas de energía y permitiéndonos un importante ahorro en calefacción.
  • Controlar y medir los niveles de contaminación del aire; existen hoy en día diversos sistemas para realizar un control sobre la calidad del aire interior que respiramos como por ejemplo las sondas de calidad del aire, cuyo funcionamiento se basa en activar los equipos de ventilación cuando los niveles de calidad del aire sobrepasen los valores seleccionados previamente.
  • Utilizar sistemas de filtración y purificación de aire; en aquellos edificios que estén ubicados en zonas de elevada contaminación atmosférica, está indicada la utilización de sistemas de filtración ya que, es habitual que los contaminantes exteriores se introduzcan en la vivienda a través de los sistemas de ventilación. También los purificadores de aire nos ayudarán a eliminar posibles contaminantes existentes en el aire de una determinada zona de la casa o del lugar de trabajo.
  • Utilizar materiales de construcción sostenibles; la utilización de algunos materiales de madera, fibras de vidrio, adhesivos, sellantes o pinturas pueden favorecer y liberar contaminantes como formaldehídos y componentes orgánicos volátiles (COV). Por este motivo, será aconsejable en el proceso de construcción utilizar materiales con certificados de sostenibilidad que contribuyan a favorecer una menor contaminación del aire interior.
  • Controlar factores como temperatura o humedad relativa; tanto la temperatura como la humedad relativa son factores que pueden agravar los efectos provocados por la contaminación del aire interior. En este sentido, controlar estos valores con higrómetros será beneficioso para conseguir un mayor confort y habitabilidad de nuestros espacios interiores.

Con una adecuada regulación y medidas eficaces que nos permitan controlar los niveles de contaminación del aire interior, conseguiremos espacios interiores que nos proporcionen bienestar, salud y confort.

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