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Eficiencia energética y su papel en la construcción

Publicado por S&P el Mar 01, 2021
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Gran parte de la sociedad es ya consciente de la importancia de adoptar medidas para frenar el cambio climático. Entre las de mayor impacto destacan las que tienen como objetivo mejorar la eficiencia energética en la construcción. Pero ¿por qué son trascendentales? Desgranamos todos los argumentos que explican la importancia de la eficiencia energética como un elemento esencial de cualquier proyecto de edificación. Además, repasamos en qué consisten estas medidas.

Los objetivos de la eficiencia energética en la construcción

Los datos no dejan ningún lugar a la duda cuando se trata de la necesidad de aplicar medidas de eficiencia energética en la construcción. Dos ejemplos muy clarificadores lo confirman. Por un lado, el consumo energético de las viviendas representa el 40 % del total de la UE. Y, por otro, en ciudades como Nueva York, el 79 % de las emisiones de gases contaminantes provienen de los edificios, mientras que un 21 % corresponde a los distintos medios de transporte.

Estos son los dos aspectos que definen lo que es la eficiencia energética en la construcción: el ahorro de recursos energéticos y la reducción de contaminantes con impacto medioambiental. Hasta hace poco tiempo, este tipo de medidas estaban dirigidas casi exclusivamente al sector automovilístico o al de la industria, porque se consideraba que eran los máximos responsables de la contaminación atmosférica y del consumo excesivo de recursos energéticos, sobre todo, los provenientes de fuentes no renovables.

Sin embargo, como se ha comprobado según han avanzado los estudios medioambientales y los de las causas del cambio climático, es imprescindible incorporar a la construcción como uno de los ámbitos en los que se deben aplicar políticas efectivas de eficiencia energética. Este es el argumento que ha dado pie a la nueva normativa de edificación en la UE, una de las zonas del planeta donde la sensibilidad medioambiental es especialmente elevada. En este sentido, la eficiencia energética en la construcción es uno de los pilares sobre los que se asienta el Pacto Verde Europeo, para llegar a la neutralidad climática en 2050.

¿Cómo se consigue mejorar la eficiencia energética en los edificios?

Cuando se comenzaron a diseñar las políticas de eficiencia energética en la construcción, los expertos se toparon con un problema de partida: ¿qué hacer con el extenso parque de viviendas ya construidas que, en su mayoría, no respondían a estos nuevos criterios de sostenibilidad? Por esta razón, una parte de los protocolos están dirigidos a planificar cómo llevar adelante la rehabilitación de los edificios ya existentes para mejorar su eficiencia energética.

Pero, por supuesto, el gran cambio viene de la mano de construir, desde el presente, con esta nueva perspectiva de sostenibilidad. El gran reto es llegar a tener verdaderas smart cities en las que predominen las denominadas casas pasivas, el prototipo de eficiencia energética en la construcción. Este tipo de viviendas se caracterizan por tener cuatro cualidades: 

  1. Aislamiento térmico o, mejor aún, hermético. Esto es aplicable a toda la envolvente del edificio, tanto vertical como horizontal. Hay que tener en cuenta que las fugas de energía se producen por distintas zonas: hasta un 25 % por el techo, un 35 % por las paredes y las fachadas, cerca del 10 % por el suelo, otro 10 % a través de los cristales y el 20 % restante entre roturas de puentes térmicos y mecanismos para la ventilación y renovación del aire.
  2. Un sistema de ventilación eficaz. Como hemos señalado, se puede derrochar hasta un 20 % de energía intentando renovar el aire del interior de una vivienda, con el agravante de que no se consiga alcanzar la calidad deseable. Para garantizar la salud y la eficiencia energética, se debe poner atención en la instalación de sistemas de ventilación mecánica eficaces, especialmente los de doble flujo.
  3. Climatización inteligente, que puede llevar a ahorros energéticos cercanos al 70 % al combinarse con el aislamiento térmico y con sistemas de control del consumo.
  4. Uso de la energía solar como principal fuente energética, para lo que se requiere empezar por un correcto aprovechamiento de la orientación de las estancias de la vivienda cuando se hace el diseño arquitectónico. Y, también, con la instalación de placas fotovoltaicas (electricidad) y térmicas (calentar agua de uso sanitario), de forma que casi se consiga el autoabastecimiento energético de las viviendas sostenibles.

En definitiva, los arquitectos y constructores son agentes esenciales para avanzar en el compromiso con la sostenibilidad que requieren estos tiempos. Por supuesto, es importante que sea por convicción y también por las indudables ventajas prácticas que disfrutan los propietarios de estas renovadas viviendas. Pero, además, conviene no olvidar que la eficiencia energética en la construcción es ya una exigencia, según se recoge en el Código Técnico de la Edificación actualmente vigente. La apuesta del futuro en la construcción pasa por crear viviendas inteligentes, confortables, saludables y eficientes energéticamente.

Asesoramiento técnico en ventilación

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