Estándares de la calidad del aire; la contaminación exterior e interior

Estándares de la calidad del aire; la contaminación exterior e interior

Con carácter anual, y cumpliendo con la normativa vigente, nuestro país reporta a la Comisión Europea información sobre la calidad del aire con el objetivo de dar una visión global sobre las condiciones en las que se encuentra el aire que respiramos y describiendo cómo se realiza la evaluación y la gestión de este proceso. 

La contaminación atmosférica es consecuencia directa de las emisiones al aire de los gases y material particulado derivados de la actividad humana (social y económica) y de fuentes naturales siendo los más comunes, el dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NO2, NOx), el monóxido de carbono (CO), el ozono (O3), el material particulado y un elevado número de compuestos orgánicos volátiles (COV).

Consideración aparte merece además el dióxido de carbono (CO2) ya que sus efectos no se relacionan directamente con la contaminación de la calidad del aire, pero sí tiene una gran trascendencia por su incidencia en el efecto invernadero y en el calentamiento global de la atmósfera.

¿Está contaminado el aire que respiramos en las ciudades?

Curiosamente, aunque las conclusiones del último informe sobre la Calidad del Aire en España parecen arrojar datos que invitan al optimismo, lo cierto es que desde Bruselas se ha dado un ultimátum a nuestro país por exceder los niveles máximos de contaminación del aire.

Junto a España, países como Alemania, República checa, Francia, Italia, Hungría Rumanía, Eslovaquia y Reino Unido también exceden los límites de contaminación del aire por partículas finas (PM10) y por dióxido de carbono (NO2).

Y aunque a finales de 2017 se aprobó el Plan Nacional de Calidad del Aire 2017-2019 (Plan Aire II), que establece el marco de actuaciones del Gobierno de España para la mejora de la calidad del aire de nuestro país, desde Europa se exigen medidas adicionales.

Quizás no se trata de un problema generalizado, pero si tenemos en cuenta la importante proporción de la población que vive en ciudades afectadas por niveles de contaminación excesivos y donde, además, las superaciones de los estándares de la calidad de aire se suceden con más frecuencia, entonces el problema se agrava.

Organizaciones denominadas como de “ecologismo social” ya han denunciado en diversas ocasiones los elevados niveles de contaminación que sufren algunas ciudades españolas. De hecho, en su último informe anual sobre la calidad del aire en el municipio de Madrid la principal conclusión que se puede extraer es que durante 2017 se produjo un aumento importante de la contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) en la ciudad, que volvió a superar los valores límite legales para este contaminante.

Calidad microbiológica del aire en ambientes interiores

Desde hace ya décadas existe una preocupación creciente en relación con la calidad microbiológica del aire en ambientes interiores. El hecho de que cada vez pasemos más parte de nuestro tiempo en espacios interiores sumado a que nuestros edificios y construcciones cada vez están mejor aislados y son más herméticos, ha provocado un aumento de los problemas de salud relacionados con la calidad del aire que respiramos.

Además de los contaminantes químicos como los compuestos orgánicos volátiles (COV), el dióxido de carbono o el monóxido de carbono que pueden ser emitidos tanto por fuentes de origen humano como por fuentes naturales, existe en la actualidad, una gran preocupación por los contaminantes biológicos.

Uno de los mayores problemas del aire al interior es la carga de partículas biológicas como hongos, bacterias, esporas, toxinas y virus cuyos efectos negativos se pueden ver incrementados en condiciones de humedad excesiva. Así, los principales factores que influyen en la calidad microbiológica del aire en ambientes interiores son:

  • La calidad del sistema de renovación del aire ya que la entrada de aire exterior diluye la concentración de bioaerosoles. Debemos recurrir a un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor que, además de proporcionarnos la máxima eficiencia energética, nos garantizará un elevado nivel de salubridad del aire interior.
  • Nivel y eficiencia de filtración del aire; con el adecuado sistema de filtración de aire podremos mantener un aire interior mucho más puro y libre de alérgenos.
  • Nivel de recirculación interna del aire entre las distintas estancias de una vivienda; El aire debe circular desde las estancias secas a las húmedas teniendo en cuenta que las estancias secas deben disponer de aberturas de admisión mientras que en las estancias húmedas se deben instalar sistemas de extracción.
  • La desinfección con sistemas como la luz ultravioleta pueden contribuir a desactivar microorganismos.
  • La temperatura y humedad del aire también influyen directamente en la incidencia que puedan tener los microorganismos en nuestra salud. De esta forma, mantener los nivele adecuados tanto de temperatura como de humedad interior, impedirá la formación de condensaciones y, por tanto, redundará en un ambiente más saludable.

En definitiva, para evitar en la medida de lo posible la contaminación de los ambientes interiores es aconsejable realizar un adecuado diseño de las instalaciones de climatización y ventilación de la vivienda o lugar de trabajo y un mantenimiento apropiado.

Además, será conveniente realizar una vigilancia y control del ambiente interior con el único objetivo de reducir al máximo el riesgo de exposición de las personas a los contaminantes del aire. Pueden tomarse muestras periódicas que nos den información sobre el estado del ambiente interior y detectar con este procedimiento cualquier cambio en la calidad del aire comparando los niveles de microorganismos obtenidos en las diferentes pruebas que se vayan realizando.

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