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Humedad por condensación: por qué se produce y cómo evitarla

Publicado por S&P el Feb 04, 2019
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La humedad es la cantidad de vapor de agua que se encuentra en el aire y que varía en función de las condiciones ambientales o climatológicas. La cantidad de vapor de agua que puede absorber el aire depende de su temperatura. El aire caliente admite más vapor de agua que el aire frío.

Cuando la humedad alcanza el valor 100% se produce el fenómeno de la condensación y ese vapor de agua en estado gaseoso pasa a tomar forma líquida. Un ejemplo de este fenómeno es el punto de rocío o temperatura de rocío que es el valor al que debe descender la temperatura del aire para que el vapor de agua existente comience a condensarse.

La humedad es un factor a menudo infravalorado a la hora de planificar y diseñar los sistemas de tratamiento de aire cuando, sin embargo, debe considerarse una cuestión de la máxima relevancia. Cualquier espacio o ambiente sometido a niveles de humedad fuera de los límites establecidos como aconsejables puede ocasionar, no sólo trastornos de salud para las personas, sino también afectar a los materiales y estructuras de una propiedad o edificio, ocasionando problemas de corrosión.

¿Cuál es el nivel de humedad adecuado?

Para poder disfrutar de un ambiente confortable en el hogar se debe tener en cuenta la temperatura, pero también el grado de humedad relativa del ambiente de nuestra vivienda. Así, mientras se considera que una temperatura de confort debe oscilar entre los 18ºC y los 21ºC, un ambiente agradable debe tener una humedad relativa que oscile entre el 50% y el 60% y se considera aceptable entre un 40% y un 70% ya que debemos tener en cuenta que, un ambiente demasiado húmedo favorece el desarrollo de gérmenes nocivos y hongos y, por tanto, incide notablemente en el nivel de salubridad de las personas.

Si el ambiente interior es extremadamente seco, las mucosas y garganta se resecan al igual que el cabello y la piel, originando igualmente problemas de salud.

Cómo evitar problemas de condensación en el hogar

En ambientes domésticos o residenciales está muy extendido el uso de los deshumidificadores. Estos aparatos son capaces de absorber, condensando agua que se recoge en una cubeta o se evacua por un drenaje, según su tamaño y potencia. Por regla general, un deshumidificador puede recoger diez litros de agua en 24 h trabajando con aire al 70% de humedad.

Su uso está indicado en segundas residencias, viviendas, garajes, trasteros, salas de ordenadores, escuelas, gimnasios, peluquerías, lavanderías, etc. Si están equipados con detectores de humedad del ambiente pueden detenerse o arrancar de acuerdo con los límites prefijados

Un buen sistema de ventilación

Otro de los procedimientos para eliminar la humedad, considerado como la solución más eficaz, es un buen sistema de ventilación.

Actualmente, la mayor parte de edificaciones comienzan a incorporar sistemas de ventilación mecánica controlada que, además de proporcionar a la vivienda una óptima calidad del aire interior libre de contaminantes, contribuyen a controlar los niveles de humedad relativa de forma muy eficaz evitando la formación de condensaciones.

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Estos sistemas de ventilación mecánica, y en concreto, los de doble flujo, conectados a sistemas de control como detectores de humedad o sondas de calidad del aire, permiten modificar el caudal de aire en función de diferentes parámetros como pueden ser la humedad relativa o los compuestos orgánicos volátiles y proporcionar de esta forma el ambiente de confort térmico deseado por los usuarios.

Detector de humedad

Un detector de humedad o sensor de humedad es el dispositivo empleado para medir la humedad relativa del aire de un área o estancia concreta y que puede ser utilizado tanto en espacios interiores como exteriores.

Con frecuencia, estos aparatos disponibles tanto en versión analógica como digital nos permiten medir también la temperatura además de la humedad ya que ambos parámetros afectan directamente al confort térmico de las personas.

Estos dispositivos realizan una lectura de los niveles de humedad del aire interior y si detectan unos valores distintos a las prefijados, accionan el funcionamiento de los sistemas de ventilación mecánica a los que están conectados para que se extraiga el aire viciado a través de las bocas de extracción situadas en los locales húmedos (cocinas y baños) y se renueve el ambiente con aire limpio.

El uso de este tipo de dispositivos de medición y control está especialmente recomendado y extendido en aquellos ambientes donde cobra especial relevancia el mantenimiento de unas condiciones adecuadas de temperatura y humedad como pueden ser los hospitales, residencias de mayores, museos, invernaderos, centros de datos, etc.

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