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Cómo reducir la contaminación acústica en el hogar

Publicado por S&P el Jan 31, 2019
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Hablamos de contaminación acústica cuando en un lugar o en un ambiente el exceso de ruido altera nuestras condiciones de vida y nuestro nivel de confort. El ruido puede influir en cada persona de forma desigual por las distintas sensibilidades de cada uno, pero está comprobado que la contaminación acústica se ha convertido en un considerable trastorno con consecuencias, especialmente en áreas urbanas. En los casos más graves estas consecuencias pueden ser tanto fisiológicas como psicológicas, sociales e incluso económicas.

Contaminación acústica y salud

Dada la importancia del ruido ambiental para el bienestar y el confort acústico de las personas, la Organización Mundial de la Salud editó un documento titulado Guías para el ruido urbano. Con este documento se pretendía consolidar el conocimiento científico sobre las consecuencias del ruido urbano en la salud. Además también perseguía orientar a las autoridades y profesionales de salud ambiental sobre las formas de proteger a la población de los efectos del ruido en ambientes no industriales.

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El ruido urbano, también llamado ruido ambiental, residencial o doméstico, se define como el ruido emitido por todas las fuentes a excepción de las áreas industriales. Como principales fuentes de ruido se considera que los principales emisores de contaminación acústica son: el tránsito de los vehículos a motor, transporte ferroviario y aéreo, la construcción y obras públicas. En ambientes interiores, sin embargo, las principales fuentes de ruido son los sistemas de ventilación, máquinas de oficina, aparatos domésticos y vecinos.

Principales efectos adversos de la contaminación acústica

Así, en las grandes ciudades de todo el mundo, la población está cada vez más expuesta al ruido urbano debido a las fuentes mencionadas y sus efectos sobre la salud se consideran un problema cada vez más importante. Sus principales efectos adversos se podrían resumir en los siguientes:

  • Efectos sobre la audición: es uno de los efectos más frecuentes especialmente en países desarrollados donde además el ruido interfiere a menudo en la comunicación oral. Largas exposiciones a altos niveles de ruido reducen la capacidad auditiva pudiendo llegar a la sordera.
  • Efectos sobre el sueño: el ruido ambiental produce trastornos del sueño muy importantes.
  • Efectos sobre las funciones fisiológicas: la exposición al ruido puede tener un impacto permanente sobre las funciones fisiológicas de los trabajadores y personas que viven cerca de aeropuertos, industrias y calles ruidosas. Después de una exposición prolongada, los individuos susceptibles pueden desarrollar efectos permanentes, como hipertensión y cardiopatía asociadas con la exposición a altos niveles de sonido
  • Efectos sobre la salud mental: el ruido ambiental no causa directamente enfermedades mentales, pero se presume que puede acelerar e intensificar el desarrollo de trastornos mentales latentes e incluso tener efectos adversos sobre la salud mental de las personas.
  • Efectos sobre el rendimiento: está demostrado que el ruido puede perjudicar el rendimiento de los procesos cognitivos, principalmente en trabajadores y niños. La exposición crónica al ruido durante la primera infancia puede dificultar la adquisición de la lectura y reducir la motivación.
  • Efectos sociales y sobre la conducta: el ruido puede producir varios efectos sociales y conductuales, así como molestia. Existen pruebas consistentes de que el ruido por encima de 80 dB(A) reduce la actitud cooperativa y que el ruido fuerte también aumenta el comportamiento agresivo en individuos predispuestos a la agresividad.

Para combatir esta problemática, se considera necesario analizar los aspectos claves en relación a las fuentes emisoras de ruido, las opciones para reducirlo, modelos de predicción y evaluación del control en la misma fuente emisora y establecer normas de emisión de ruidos para fuentes existentes.

Cómo reducir la contaminación acústica

El Código Técnico de la Edificación editó hace ya unos años una Guía de aplicación del Documento Básico DB HR de protección frente al ruido. Esta normativa, sin tener el carácter obligatorio de la propia norma, contiene información sobre los elementos constructivos, sus encuentros, la ejecución de los mismos y las condiciones de control de la obra. Todo ello en relación al aislamiento acústico de los elementos constructivos y a la protección frente al ruido y vibraciones de las instalaciones.

Elementos fundamentales para evitar ruidos

Porque dado que el aislamiento acústico será el elemento fundamental para evitar excesivos niveles de ruido en nuestra vivienda, también será importante cuidar que el resto de elementos como la envolvente, la tabiquería, carpinterías y por supuesto, sus instalaciones, respeten unos estándares. La finalidad es aislar nuestro entorno de la contaminación acústica procedente del exterior así como absorber el ruido producido por las posibles fuentes interiores.

La actual edificación, caracterizada por unos elevados niveles de aislamiento y por tanto una alta estanqueidad, nos permite aislarnos del ruido exterior y por tanto reducir los niveles de contaminación acústica ambiental. Aún así, a la hora de plantearnos posibles soluciones para mitigar los ruidos interiores como, por ejemplo, los procedentes de las instalaciones de climatización de nuestro hogar, deberemos tener en cuenta una serie de consideraciones:

  • Optar siempre que sea posible por sistemas de climatización y ventilación de calidad y que presenten bajos niveles acústicos
  • Cuidar el diseño de las instalaciones de conductos, rejillas, etc.
  • Utilizar sistemas de ventilación inteligentes que permitan mantener una adecuada calidad del aire interior sin necesidad de recurrir a la ventilación natural. De esta forma evitamos la entrada de ruidos procedentes del ambiente exterior, especialmente en el centro de las ciudades.
  • Instalación de los equipos en las zonas de la casa donde habitualmente no se encuentren los usuarios como despensas, lavaderos, etc.
  • Fijar los equipos a elementos estructurales o rígidos para evitar vibraciones y otras anomalías que puedan incrementar los niveles de ruido
  • Utilizar elementos anti vibratorios e incluso silenciadores o atenuadores de ruido con los que puede llegarse a reducir los niveles de ruido hasta 10 dB.

Todas estas medidas contribuirán de una forma u otra a preservar un ambiente interior adecuado para garantizar la salud, el confort y en definitiva, una adecuada calidad de vida.

Estudio de dos instalaciones de ventilación en un obrador

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