El Blog de la ventilación eficiente

El Blog de la ventilación eficiente

Suscribir al blog

Riesgos para la salud de la mala calidad del aire en viviendas o locales de uso comercial

Publicado por S&P el Jun 01, 2020
2 comentarios

Preservar la salud de las personas es lo más importante cuando se trata de diseñar un espacio o vigilar la calidad y mantenimiento de la ventilación de una vivienda o local de uso comercial. Así, se pueden reducir los riesgos para la salud de una mala calidad del aire interior.

Recientemente os hemos hablado de las consecuencias, y enfermedades respiratorias que se pueden contraer, por una mala calidad del aire interior. 

Organismos nacionales, europeos e internacionales velan por que todos los espacios interiores estén correctamente adaptados para ofrecer las máximas garantías de salubridad, en los que una parte importantísima es el aire que respiramos.

Causas de la mala calidad del aire interior

La primera forma de empezar a solucionar un problema es identificarlo. Por lo tanto, ¿cuáles son los riesgos para la salud de una mala calidad el aire interior?

En este artículo, queremos ahondar un poco en esa cuestión.

La Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, un documento realizado por INSST, refleja que la contaminación del aire interior puede tener diferentes orígenes:

  • Los propios ocupantes.
  • Los materiales inadecuados, o con defectos técnicos, utilizados en la construcción del edificio.
  • El trabajo o actividad que se desarrolle en el interior del edificio.
  • El uso excesivo o inadecuado de determinados productos como plaguicidas, desinfectantes, productos de limpieza y encerado.
  • Los gases de combustión, que pueden provenir, por ejemplo, del tabaco, de las cocinas, o de laboratorios.
  • Los contaminantes procedentes de zonas mal ventiladas o del exterior.

Precisamente se incide en este tema, ya que una ventilación del aire correcta es esencial para el desarrollo normal de la actividad en un determinado espacio. 

Por eso, la calidad del aire interior depende de muchas variables, entre las que se encuentran: la propia calidad del aire exterior, el diseño del sistema de ventilación y su estado de mantenimiento, la división en compartimentos del edificio; así, como las fuentes interiores de contaminación y su magnitud.

El Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN), en un documento especial dedicado a la calidad del aire, señala tres grupos de factores que condicionan la salubridad del aire en interiores:

  • Grupo A. Contaminantes
    • Formaldehido.
    • Benceno.
    • Naftaleno.
    • Dióxido de nitrógeno.
    • Monóxido de carbono.
    • Radón.
    • Partículas.
    • Compuestos halogenados.
    • Hidrocarburos aromáticos policíclicos.
  • Grupo B. Agentes biológicos.
    • Humedad y hongos.
    • Ventilación natural.
    • Ventilación mecánica o forzada.
    • Alérgenos de ácaros y alérgenos de mascotas.
  • Grupo C. Combustibles interiores.
    • Ventilación de estufas.
    • Chimeneas.
    • Campanas.
    • Tipos de combustibles: sólido, sólido procesado, líquido, gas y electricidad.

Soluciones para una mejor calidad del aire interior

La OMS alerta, al año 3,8 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire interior causada por el uso de combustibles sólidos ineficientes. 

¿Qué debería motivar a una persona, una comunidad de vecinos, o un responsable de un edificio de oficinas, para tomar medidas frente a una mala calidad del aire interior? Salta a la vista que el objetivo más importante es preservar la salud de las personas

Actualmente, existe una disparidad de criterios sobre cómo afrontar y asegurar la calidad del aire interior de los espacios cerrados. En España, la normativa vigente está condicionada al RITE (Reglamento de Instalaciones térmicas en los edificios) y el CTE (Código Técnico de Edificación) en su apartado HS 3 (Calidad del Aire Interior).

En función del uso del edificio o local, la categoría de calidad de aire interior (IDA) que se deberá alcanzar será, como mínimo:

  • IDA 1 (aire de óptima calidad): 20 dm3/por persona, en cuanto a nivel de renovación del aire. Destinado a hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías
  • IDA 2 (aire de buena calidad): 12,5 dm3/por persona, en cuanto a nivel de renovación del aire. Destinado a oficinas, locales comunes de hoteles y residencias, museos, aulas de enseñanza y otras aplicaciones.
  • IDA 3 (aire de calidad media): 8 dm3/por persona. Destinado a edificios comerciales, cines, teatros, salones de actos, habitaciones de hoteles, restaurantes, cafeterías y bares, salas de fiestas y gimnasios.
  • IDA 4 (aire de baja calidad): 5 dm3/persona. No considerado para ninguna aplicación.

Protección, prevención y promoción de la salud

Para conseguir una buena calidad del aire interior hace falta conocer el problema, pero también es importante establecer ese marco legal y normativo para la prevención de problemas futuros.

A nivel europeo encontramos medidas que reflejan la calidad del aire exterior, que son extensibles de alguna forma a los espacios interiores. En un post anterior os comentamos cómo medir la calidad del aire residencial.

Un estudio de la Comisión Europea afirma que evaluar la calidad del aire interior es muy difícil, precisamente por lo que hablábamos arriba, y que es el gran número de contaminantes a los que puede estar sometido un espacio

Por lo tanto, nos queda acogernos a medidas de protección y prevención, así como de conciencia social para reducir los riesgos para la salud de una mala calidad del aire interior. 

El Comité Científico de la Salud y Riesgos Ambientales (SCHER), perteneciente a la Comisión Europea, considera la importancia de mayor investigación y planes de acción frente a los problemas de la calidad del aire:

  • Los principios utilizados en la Unión Europea para evaluar el riesgo de químicos deberían ser aplicados a la evaluación de riesgos para la salud de contaminantes en entornos cerrados.
  • La información disponible para valorar los riesgos de la mala calidad del aire son limitados, y deberían tenerse en cuenta para investigaciones a nivel europeo.
  • El monóxido de carbono, formaldehido, benzeno, los óxidos de nitrógeno, el naftaleno y los compuestos orgánicos volátiles generan particular preocupación por los daños a la salud que pueden provocar. De la misma forma, otros contaminantes ambientales como el humo del tabaco, el radón, el plomo y los plaguicidas organofosforados requieren también especial vigilancia.
  • “Hacen falta más datos e investigación, especialmente sobre las partículas y los microbios, los compuestos orgánicos volátiles de los productos de consumo, la humedad en los edificios, los niveles de exposición y los efectos sobre los grupos de población vulnerables”.
  • Finalmente, SCHER recomienda un marco común de investigación y un esfuerzo común de recogida y análisis de muestras para generar un acercamiento a la evaluación de estos riesgos para la salud basándose en la evidencia.

 

Purificadores de aire y unidades de ventilación S&P

Comentarios

2 responses to “Riesgos para la salud de la mala calidad del aire en viviendas o locales de uso comercial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *