Disconfort térmico: qué es y cómo prevenirlo

Disconfort térmico: qué es y cómo prevenirlo

Entendemos por disconfort aquellas situaciones relacionadas con la incomodidad o malestar de las personas. Aunque el término como tal no está aceptado por la Real Academia Española es indiscutible que se trata de un concepto cada vez más utilizado, especialmente en el ámbito laboral.

Tanto en nuestro entorno de trabajo como en el doméstico, los individuos nos vemos expuestos en ocasiones a situaciones que nos pueden llegar a generar sensaciones de excesivo frío o calor. Esto nos produce malestar, cansancio o un estado de desasosiego que puede afectar al desarrollo normal de nuestras tareas y de nuestra vida cotidiana. Podemos hablar entonces de disconfort térmico.

Principales causas de disconfort térmico

Ya sea en nuestro lugar de trabajo o en nuestro hogar, uno de los factores fundamentales para evitar situaciones de disconfort térmico será disponer de unos sistemas de climatización y ventilación adecuados. Estos deben garantizar una óptima calidad del aire interior y unas condiciones climáticas idóneas.

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Las principales causas que pueden derivar en situaciones de disconfort térmico a nuestro alrededor son:

  • Temperaturas elevadas: es aconsejable que la temperatura interior esté comprendida entre los 17 y 27 ºC teniendo en cuenta que las condiciones e incluso las sensaciones térmicas de cada individuo son diferentes.
  • La humedad relativa del ambiente: la humedad es uno de los factores que más incide en nuestra sensación térmica, por ello será importante que la humedad relativa del ambiente esté comprendida entre el 30 y el 60%.
  • Exposición a corrientes de aire de forma continuada: el hecho de estar expuesto de forma frecuente a corrientes de aire puede ser una de las principales causas de disconfort térmico.
  • Irradiación excesiva: existen situaciones en las que las personas están sometidas a una excesiva radiación solar a través de ventanas, luces o tabiques acristalados.

Consencuencias del disconfort térmico

Todas estas causas, favorecedoras de situaciones de disconfort, conllevan además otra serie de consecuencias. En cualquiera de las situaciones citadas, las personas y especialmente los trabajadores son más susceptibles a la falta de atención por la incomodidad causada por las condiciones ambientales.

Está demostrado que la sobreexposición al calor puede generar descenso del ritmo de trabajo y a fatiga muscular, y el frío por su parte, disminuye la destreza manual y el rendimiento físico y mental.

Cómo evitar situaciones de disconfort térmico

Como ya hemos visto, los factores que más influyen en el confort térmico de las personas son la temperatura, la humedad y la ventilación. Por ello, las principales medidas a tomar estarán relacionadas con estos tres factores, teniendo además en cuenta que pueden llegar a interactuar entre sí.

Por lo tanto, algunos aspectos que deberemos tener en cuenta serán:

  • Realizar el adecuado mantenimiento de los equipos de climatización (calefacción y aire acondicionado) para garantizar su adecuado funcionamiento.
  • Utilizar sistemas de ventilación que nos proporcionen una adecuada renovación del aire y una óptima calidad del aire interior libre de contaminantes y sustancias perjudiciales para nuestra salud y bienestar
  • Evitar situaciones de exposición a corrientes de aire y en todo caso, tener en cuenta que, especialmente en el ámbito laboral, la velocidad no exceda de los siguientes límites:
  • Trabajos en ambientes no calurosos: 0,25 m/s
  • Trabajos sedentarios en ambientes calurosos: 0,5 m/s
  • Trabajos no sedentarios en ambientes calurosos: 0,75 m/s
  • Estos límites no se aplicarán a las corrientes de aire acondicionado, para las que el límite será de 0,25 m/s en el caso de trabajos sedentarios, propios de oficinas.
  • Utilizar instrumentos de medición como termostatos o termohigrómetros que nos permitan controlar, regular y gestionar las condiciones térmicas del ambiente.
  • En la medida de la posible, aislar las fuentes de calor y utilizar equipos y dispositivos que nos permitan expulsar el calor al exterior (extractores de aire…) o impedir la entrada de frío a través de un buen aislamiento.

En el ámbito laboral será conveniente además programar los trabajos con mayor carga térmica en las horas más frescas y establecer periodos de descanso en espacios que dispongan de un sistema de climatización y ventilación adecuados.

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