Consecuencias en la salud de los contaminantes ambientales

Consecuencias en la salud de los contaminantes ambientales

Que la inhalación de contaminantes ambientales perjudica la salud y el medio ambiente es un hecho conocido por todos. ¿Pero somos conscientes de los niveles de contaminación atmosférica a los que estamos expuestos? Las cifras son sorprendentes.

Estudios e informes recientes publicados por instituciones como AEMA (Agencia Europea Medio Ambiental), la OMS (Organización Mundial para la Salud) o el mismísimo Eurobarómetro nos alertan ofreciendo datos relevantes al respecto. Como ejemplo podemos decir que:

  • El 97% de los europeos estamos expuestos a concentraciones de Ozono troposférico (O3) por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
  • Cada ciudadano europeo asumió en el año 2009 un coste de entre 220 y 300 euros por la contaminación atmosférica de las 10.000 instalaciones más contaminantes de Europa.
  • El 63% de los ciudadanos afirma haber reducido el uso del automóvil durante los últimos años con el objetivo de contribuir a la mejora de la calidad del aire.

Y aunque en Europa, las emisiones de muchos contaminantes atmosféricos se han reducido considerablemente en las últimas décadas, las concentraciones de contaminación continúan siendo muy elevadas con el consiguiente perjuicio en la calidad del aire y, por tanto, en la salud humana.

Todos estos datos se agravan si además tenemos en cuenta que, con la llegada de los edificios inteligentes y con nuestra actual forma de vida que nos ha llevado a pasar la mayor parte de nuestro tiempo en espacios cerrados, los efectos de la contaminación interior son incluso más perjudiciales para nuestra salud que la polución atmosférica.

Existen diversas fuentes de contaminación de la calidad del aire interior, muchas de ellas de origen químico que se localizan en nuestros hogares y oficinas y no somos conscientes de ello.

Principales fuentes de la contaminación

La mayor parte de la población europea vive en zonas, especialmente áreas urbanas, donde se superan los niveles recomendados para la calidad del aire. Pero ¿están identificadas las fuentes causantes de tales niveles de contaminación? La Agencia Europea del Medio Ambiente las resume en las siguientes:

  • el consumo de combustibles fósiles para la generación de electricidad, el transporte, la industria y los hogares
  • los procesos industriales y el uso de disolventes, por ejemplo, en las industrias químicas y minerales;
  • la agricultura;
  • el tratamiento de residuos;
  • algunas fuentes de emisión naturales como las erupciones volcánicas, el polvo arrastrado por el viento, el aerosol de sal marina y las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV)

Así sabemos que, aunque algunas de estas fuentes tienen origen natural (erupciones volcánicas, esporas de plantas…), las principales causas de la contaminación tienen origen en la actividad y en el factor humano.

En cuanto a su clasificación, los distintos contaminantes atmosféricos se pueden clasificar también como:

  • Contaminantes primarios; que son aquellos emitidos directamente a la atmósfera, como por ejemplo el monóxido de carbono (CO)
  • Contaminantes secundarios; que son aquellos que se forman en la atmósfera a partir de reacciones químicas de sus precursores, como por ejemplo el ozono (O3), formado por reacciones de contaminantes primarios: compuestos orgánicos volátiles (COVs) y óxidos de nitrógeno (NOx)

Efectos de los contaminantes en la salud humana

Como ya hemos comentado, algunos de los contaminantes atmosféricos pueden ocasionar graves efectos en la salud de las personas, y especialmente en personas mayores y niños, considerados como más vulnerables a dichos contaminantes.

Por todo ello es importante conocer cuáles son los contaminantes más habituales y nocivos para nuestra salud y tener en cuenta los efectos que cada uno de ellos produce en nuestra salud al ser inhalados. Estos son:

  • El dióxido de nitrógeno (NO₂) que se forma principalmente en los procesos de combustión como en los motores de los automóviles, centrales eléctricas, etc. Este contaminante puede causar problemas respiratorios, irritación de ojos, nariz y garganta y en algunos casos, puede causar efectos nocivos en el hígado, en el bazo y en la sangre.
  • El ozono troposférico (O₃) se forma por reacciones químicas desencadenadas por la luz del sol y en las que intervienen contaminantes emitidos a la atmósfera como los originados por el transporte, los vertederos y las sustancias químicas de uso doméstico. Este tipo de contaminantes, además de producir problemas respiratorios como los señalados anteriormente, puede ser causante de enfermedades cardiovasculares.
  • Las partículas en suspensión (PM) es el material particulado en estado sólido o líquidas de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento ó polen, dispersas en la atmósfera, y cuyo diámetro varía entre 2,5 y 10 µm. Están formadas principalmente por compuestos inorgánicos como silicatos y aluminatos, metales pesados entre otros, y material orgánico asociado a partículas de carbono (hollín). Afortunadamente, en la actualidad existen equipos de ventilación dotados de filtros de gran eficacia que pueden eliminar o reducir en gran medida la concentración de estas partículas.

En cuanto a sus efectos en la salud, las partículas en suspensión pueden llegar a causar múltiples efectos nocivos en las personas: desde problemas respiratorios mediante irritación, inflamación e infecciones, también asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y en los casos de mayor gravedad, incluso cáncer. Los excesos de partículas en suspensión se asocian también a enfermedades cardiovasculares, efectos en el sistema nervioso central e incluso incidencia en el sistema reproductivo.

  • El dióxido de azufre (SO₂) procedente del consumo de combustibles en sistemas de calefacción que contienen azufre, en procesos de generación de energía y en el transporte. También los volcanes emiten SO₂ a la atmósfera. Además de los habituales problemas respiratorios con irritación de ojos, nariz y garganta, un exceso de dióxido de azufre puede llegar a causar problemas cardiovasculares, dolores de cabeza y ansiedad.
  • El benzopireno (BaP) que es un hidrocarburo que tiene su origen en la combustión incompleta de materiales orgánicos, que proviene de derivados del petróleo y que es altamente cancerígeno. Este residuo está presente, por ejemplo en los cigarros, uno de los elementos más contaminantes del aire y directamente relacionado con el cáncer de pulmón.

Último informe sobre la calidad del aire en España

Con respecto a estos contaminantes, el último informe sobre la calidad del aire en España publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en octubre de 2017 presentaba los siguientes datos:

  • En lo referente al dióxido de nitrógeno (NO2) el informe refleja cifras menos negativas que en el año 2015. Las zonas en las que se supera el valor límite horario han pasado de dos a una, y en cuanto al valor límite anual, se registraron superaciones en seis zonas, frente a las ocho al año anterior.
  • El ozono troposférico (O₃) continuó mostrando en 2016 niveles elevados en zonas suburbanas o rurales, debido a la alta insolación y a los niveles de emisión de sus precursores (principalmente NOx y compuestos orgánicos volátiles).
  • En relación con el material particulado PM10, también disminuyó el número de zonas con superaciones, tanto en lo que se refiere a su valor límite anual (de dos a una, Asturias Central, en 2016), como a su valor límite diario.
  • Además, se mantuvo la buena situación general del arsénico (As) y níquel (Ni) y mejora la del cadmio (Cd) y del benzopireno (B(a)P).

En cualquier caso, la legislación europea se mantiene muy alejada de los valores de concentración máxima recomendados por la OMS para ciertos contaminantes, basados en las evidencias científicas de la relación entre contaminación atmosférica y salud. El problema es que, si tenemos en cuenta dichos valores, un 93,9% de la población, es decir, la práctica totalidad de los españoles respira un aire con niveles de contaminación superiores a los recomendados.

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