¿Conoces la Guía Técnica para la evaluación de riesgos en lugares de trabajo?

¿Conoces la Guía Técnica para la evaluación de riesgos en lugares de trabajo?

La Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de los lugares de trabajo, elaborada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en el entorno laboral.

De esta manera, fija las exigencias que deben cumplir los lugares de trabajo para que estos no supongan un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores, estableciendo las obligaciones del empresario en relación a las condiciones constructivas de la zona de trabajo; al orden, la limpieza y el mantenimiento de dichas zonas; a las instalaciones de servicio y protección de las que se disponen; también a la iluminación; a los servicios higiénicos y recintos destinados al descanso así como a los locales destinados a primeros auxilios; y, por supuesto, a las condiciones ambientales a las que están expuestos los trabajadores.

Guía Técnica: Requisitos y condiciones

Así, la Guía Técnica recoge una serie de requisitos que deben cumplir los lugares de trabajo para garantizar unas condiciones ambientales adecuadas y que en ningún caso, constituyan una fuente de incomodidad o molestia para los trabajadores.

Temperatura

En particular, habrá que tener en cuenta que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares esté comprendida entre 17 y 27 ºC. y la temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros, entre 14 y 25 ºC.

Humedad relativa

Por otro lado, también se debe tener en cuenta que la humedad relativa esté comprendida entre el 30% y el 70%, excepto en los locales donde existan riesgos por electricidad estática en los que el límite inferior será el 50%.

Corrientes de aire

A su vez, otra condición especifica que los trabajadores no deberán estar expuestos de forma frecuente o continuada a corrientes de aire cuya velocidad exceda los siguientes límites: 1.º Trabajos en ambientes no calurosos: 0,25 m/s. 2.º Trabajos sedentarios en ambientes calurosos: 0,5 m/s. 3.º Trabajos no sedentarios en ambientes calurosos: 0,75 m/s.

Estos límites no se aplicarán a las corrientes de aire expresamente utilizadas para evitar el estrés en exposiciones intensas al calor, ni a las corrientes de aire acondicionado, para las que el límite será de 0,25 m/s en el caso de trabajos sedentarios y 0,35 m/s en los demás casos.

Renovación mínima del aire

Por último, se debe tener en cuenta que la renovación mínima del aire de los locales de trabajo será de 30 m3/h y trabajador, en el caso de trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco. Será de 50 m3/h en los casos restantes, a fin de evitar el ambiente viciado y los olores desagradables.

Además se deberá comprobar que el sistema de ventilación empleado y, en particular, la distribución de las entradas de aire limpio y salidas de aire viciado, aseguren una efectiva renovación del aire del local de trabajo.

Dado que las condiciones ambientales están directamente relacionadas con la calidad del aire interior, debemos garantizar una adecuada ventilación y renovación del aire con el fin de asegurar un lugar de trabajo saludable y confortable. ¿Qué expone la guía al respecto? Te lo explicamos a continuación.

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La importancia de la calidad del aire interior

La hermeticidad de los edificios y la reducción de las tasas de renovación de aire (para conseguir la máxima eficiencia energética y, en consecuencia, un ahorro), la utilización de materiales sintéticos (con una excesiva presencia de productos químicos), la calidad del aire exterior disponible (en muchos casos afectados por la contaminación ambiental), y la reducción de las tasas de renovación del aire son algunas de las causas de una mala calidad del aire interior.

Cuando se dan uno o varios de estos factores, los ocupantes pueden sufrir molestias y problemas de salud. La mayor parte de los problemas, generalmente de carácter leve, están provocados por la existencia de compuestos químicos en el aire. Sus síntomas van desde la irritación (ojos, nariz y garganta) y sequedad de las mucosas y la piel, hasta los dolores de cabeza, la somnolencia, etc. Además, la presencia de agentes biológicos puede ocasionar alergia (rinitis, neumonitis hipersensitiva, asma) e infecciones (legionelosis).

Un aire limpio en tu sistema de ventilación y de climatización

La función de la ventilación es la de controlar las sustancias generadas por el uso normal y habitual de los ocupantes de un edificio (bioefluentes) para evitar un aire viciado y olores molestos. La ventilación y la climatización en un edificio tienen un objetivo doble: por un lado, hacer que los ambientes a los que se exponen los ocupantes sean agradables y satisfactorios garantizando un aire fresco y libre de contaminantes; por otro, lograr en dichos espacios un confort térmico elevado.

¿Cómo garantizamos un aire limpio?

Los elementos de los sistemas de ventilación y climatización encargados de la limpieza del aire son los filtros. Sus funciones son varias: por un lado, retienen la materia particulada del flujo del aire; por otro, protegen otras partes del sistema de ventilación y climatización evitando la acumulación de polvo y suciedad sobre las unidades (de manera que la eficacia del intercambio térmico no queda mermada); por último, previenen la formación de focos de contaminación microbiológica.

Si queremos que nuestro sistema de ventilación y climatización sea eficiente, a la hora de diseñarlo debemos tener en cuenta las características de los filtros, es decir, su capacidad de retención, la pérdida de carga y la eficacia que ofrecen. En un sistema de climatización del aire, debemos asegurarnos de que el aire que pasa a través de las unidades de intercambio de calor es un aire limpio y filtrado.

Factores que hacen que un sistema de ventilación deteriore la calidad del aire interior

La ventilación de un local puede verse afectada por diferentes motivos:

  • Por la entrada de contaminantes. Para evitar la entrada de contaminantes desde el exterior (y, en consecuencia, un ambiente interior contaminado), debemos asegurarnos de ubicar y orientar la toma de aire en zonas donde el aire exterior esté limpio, de disponer de aberturas controladas y de sistemas de limpieza del aire adecuados, y de que nuestro sistema esté debidamente dimensionado.
  • Por la dispersión de los contaminantes. Para no favorecer la dispersión de los contaminantes en el aire, debemos evitar los sistemas únicos (los locales han de tener ventilación propia) y los sistemas de recirculación de aire. Además, se deben tener en cuenta las diferencias de presiones entre locales.
  • Por una ventilación insuficiente de las zonas. Para asegurarnos de que todas las zonas disfrutan de una ventilación adecuada, el sistema de ventilación ha de ser equilibrado, es decir, el número y el tamaño tanto de difusores como de retornos ha de ser el adecuado.

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2 Comentarios

  1. S

    SANTIAGO CARMONA dijo:

    Excelente información, mil gracias por compartirla.

    • S

      S&P dijo:

      Muchas gracias Santiago!

      Saludos.

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